Agencias, proveedores y el problema que nadie quiere nombrar
- Yair Levy Wald
- 31 dic 2025
- 2 Min. de lectura
En muchas PyMEs retail que ya venden, cuando algo no funciona, la primera sospecha suele caer siempre en el mismo lugar.
La agencia.
El proveedor.
El externo.
El problema, casi siempre, parece estar ahí.
“Esta agencia no entiende el negocio.”
“Este proveedor no está alineado.”
“Cada uno hace lo suyo.”
El problema es que, en la mayoría de los casos, no es verdad.
Cuando todos cumplen, pero nada termina de funcionar
Veo agencias que ejecutan correctamente.
Proveedores que entregan a tiempo.
Consultores que responden lo que se les pide.
Y aun así, el negocio no termina de avanzar.
No porque alguien falle, sino porque cada uno optimiza su parte sin un marco común.
Hay ejecución.Pero no hay dirección compartida.
El error de pensar que el problema es “la agencia”
Cambiar de agencia suele generar alivio inmediato.
Por un tiempo:
hay energía nueva,
hay entusiasmo,
hay sensación de movimiento.
Pero si el marco no cambia, el patrón se repite.
Porque ninguna agencia puede resolver un problema que no le fue planteado con claridad.
Proveedores sin dirección común
El problema real aparece cuando:
una agencia optimiza performance,
otra trabaja marca,
un proveedor técnico implementa herramientas,
y nadie conecta esas decisiones entre sí.
Cada proveedor reporta “buenos resultados”. Pero el negocio no siente impacto real.
No por falta de capacidad externa. Sino por ausencia de integración.
Cuando el dueño vuelve a ser el punto de unión
Ante esa desalineación, ocurre algo previsible.
El dueño empieza a:
coordinar agendas,
explicar el negocio una y otra vez,
arbitrar conflictos,
decidir prioridades.
No porque quiera hacerlo, sino porque el sistema no puede hacerlo solo. Y el problema vuelve al mismo lugar.
Lo que las PyMEs retail que escalan entienden
Las empresas que logran ordenar esta dinámica no buscan “la agencia perfecta”.
Buscan dirección clara.
Definen:
qué se quiere lograr ahora,
qué se prioriza y qué se posterga,
cómo se mide impacto,
quién decide cuando hay conflicto.
Cuando eso está claro, los proveedores funcionan mejor.
No porque cambien, sino porque el contexto cambió.
Dirección no es control
Ordenar la relación con agencias y proveedores no implica microgestión.
Implica:
dar contexto,
fijar criterios,
alinear expectativas,
aceptar trade-offs explícitos.
Ese marco libera a los proveedores. Y libera al negocio.
El problema no es que las agencias no entiendan el negocio.
El problema es que el negocio no siempre sabe explicitar su dirección.
Cuando no hay dirección común, cada proveedor optimiza su parte y el sistema se fragmenta.
Cuando la dirección está clara, los externos dejan de ser un problema y pasan a ser una palanca.
El crecimiento no se rompe afuera. Se rompe cuando nadie está integrando las decisiones.

Comentarios